15 de noviembre de 2005

Llego la lluvia

Llego la lluvia y los sueños resecos, volvieron a ser sueños.
Las manos entumecidas volvieron danzar junto al viento
Los ojos se cristalizaron, volvieron a posarse en los rincones húmedos del suelo mojado.
La piel sensorial, recorre las gotas que caen del techo, se introduce en el cuerpo.
Nuestra alma dejo de ser abstracta, da movimientos leves, se sumerge.

Llego la lluvia y la necesidad de tenernos.
la necesidad de perdernos.
la necesidad de exponernos a la incertidumbre de alguna tormenta.

Llego la lluvia, los tormentos cesaron.

13 de noviembre de 2005

Para siempre

Algo en tus ojos me había hecho creer que podía quedarme en ellos eternamente.
…Y dijiste “para siempre”
tu ojos convincentes, cegaron los míos, me dejaron creerte.
Di todo, hasta lo que no poseía.
Fui noche cuando necesitabas dormir
Y fui día cuando deseabas reír
Me fui olvidando de lo poco que quedaba para mi.
Ya no sabia por donde iban mis pasos y mi aire se convirtió en el tuyo.

Tu aire fue mi asfixia.

Se escurrió la vida por mis manos, Cuando decidiste que el “para siempre” terminaría allí
Se fue todo lo que había dado, vi escaparse todo junto el eco de aquella eternidad.
Quede elevada en la línea de lo que era y lo que fuí.
Ensimismada en el recuerdo de tu sonrisa.
En el brillo de tus ojos que me murmuraba “para siempre”

Luego llegaron las preguntas,
Si tu mirada había sido una ilusión, ya nada tendría sentido.
Si tu mirada era un mentira, entonces ya no habría nada en que creer.

Fui incapaz de reír, por aquello también te lo habías llevado
Fui incapaz de correr, había permanecido demasiado tiempo inmóvil.
No quedaban lagrimas que se llevaran la sequedad de mi cuerpo.
No había manera de recuperarme. Descubrí que ni siquiera vos conservabas todo lo que yo era.
Se había esfumado, incendiado en el fuego de tu indiferencia.
Me sentí la criatura más frágil. Permanecí dormida, por que si despertaba sentía que todo en mi se rompería. Tan solo me quedaban algunos trozos que proteger, los abrase junto a mi.

Tus ojos se volvieron tan opacos, no veía mi reflejo en ellos.
Sin embargo, ellos eran mi reflejo,
Ya no murmuraban “para siempre”